Albacete: La ciudad más bonita del mundo

Este blog está dedicado a los viajes que hago o he hecho a lo largo de mi vida. Albacete es a la ciudad a la que más veces he viajado. Puede parecer absurdo, puesto que es mi ciudad natal, pero cuando vives fuera, en otra ciudad que no es la tuya, rodeada de gente que no es la gente de toda la vida y teniendo una rutina alejada de la familia, te das cuenta de que volver a casa es el mejor regalo de todos.

Llevo cerca 3 años viviendo fuera de Albacete por motivos de estudio, Cuenca ha sido la que me ha adoptado durante todo este tiempo (bueno y Perugia, mi ciudad italiana durante 6 meses). Para muchos puede parecer que no es un gran cambio... pero, ¡vaya si lo es! No quiero decir con esto que Cuenca sea una ciudad mala, simplemente, que cómo en casa, en ningún sitio, (supongo que como cualquiera).

Albacete es una ciudad no demasiado grande, ronda los 200.000 habitantes y para mí, es la ciudad más bonita del mundo. Algunos dicen que no, porque no tiene casco histórico, otros dicen que no, porque no tiene grandes monumentos e incluso los hay que creen que Albacete sigue siendo un pueblo grande. Pero si realmente te atreves a descubrirla puedes llegar a encontrar rincones maravillosos. Digamos que Albacete tiene muchos de los servicios de una gran ciudad y muchas de las comodidades de una pequeña, por lo que se convierte en la mezcla perfecta para vivir.

Parque Lineal, Albacete (Irene Roncero)
Una de las cosas que más me gusta de mi ciudad son los parques que tiene. Considero que los albaceteños tenemos la suerte depoder disfrutar de un gran número de parques y jardines que, no solo llenan de vida las calles, sino que se convierten en un pulmón para la ciudad. Parques urbanos y parques peri urbanos, que consiguen hacer de Albacete un sitio lleno de zonas verdes donde poder  hacer deporte, ir a comer o simplemente tumbarse en el cesped a disfrutar del tiempo.

Pero no quiero que esto se convierta en hacer publicidad de mi ciudad, solo quiero acercaros al destino que más alegrías me regala cuando me monto en un tren de regreso. Es complicado marcharse de casa, dejar atrás a tu familia, tu casa, tus cosas, tus amigos... y embarcarte en un proyecto para forjar tu futuro fuera de tu ciudad. Ese lugar que te ha visto crecer, que te ha visto perderte entre sus calles cuando eras pequeño y que ahora te ve ir de un lado para otro de forma automática sin dudar del camino.

Otra de las cosas que más me gusta de Albacete, es su gente. Vayas donde vayas, estés donde estés, solo te hace falta encontrarte a alguien de tu ciudad para saber que no estás solo. Supongo que habrá de todo, como en la viña del señor, pero por lo general, la gente de Albacete todo el mundo la describe como cercana, sencilla y campechana (como el Rey). Gente de origen humilde y ganas de satisfacer al que llega de fuera. Imagino que eso sucederá en cada rincón del mundo, pero por suerte o por desgracia, yo solo lo he vivido aquí.

Feria de Albacete (Irene Roncero)
Pero, sin lugar a dudas, la cosa que más me puede gustar, que no hay comparación con nada más y que no conozco a nadie que lo haya vivido y no le guste es ¡"La Feria"! Mi feria, el momento más especial del año, el momento en que las horas pasan entre luces, risas, vinos y comida. ¡Ay! Si es que es incomparable. Declarada desde el año 2008 Feria de Interés Turístico Internacional, cuenta con 10 días (del 7 al 17 de Septiembre) de fiesta, de atracciones, de música, de bebida y de cualquier cosa que se pueda hacer en una feria. Sé que no soy objetiva, que obviamente hablamos de la feria de mi ciudad, pero cuando pese a trabajar en ella y a terminar con las rodillas hechas una lastima y necesitar una cura de sueño y descanso durante 3 días, vuelves a poner el contador hacia atrás para desear que llegue de nuevo, es inevitable decir que es la mejor.

Con esto, lo que realmente quiero, no es contaros mis viajes en tren desde Cuenca, en los que en tan poco tiempo apenas me da tiempo a vivir grandes aventuras (aunque se han dado casos en alguna ocasión), si no despertaros las ganas y la curiosidad de que si no habéis pisado mi tierra, tengáis ganas de hacerlo y que vengáis a disfrutar y Albacete del mismo modo que lo hago yo cada vez que regreso a casa, aunque sea, 3 días en la semana.


Egipto: Pisando mi tercer continente

¡Una vez más me vuelvo a subir al avión! Era el año 2006 y mis padres cumplían sus 25 años de casados, por lo que había que celebrarlo, pero esta vez, lo quisieron compartir con nosotros (mi hermano y yo). El destino: Egipto.

Fueron 8 días y para ello adelanto que haré dos entradas, una durante el tiempo que estuvimos de crucero por el Río Nilo y otra para nuestra estancia en la ciudad de El Cairo. De este modo podré entrar en más detalles y que no sea demasiado larga la entrada.

Viajamos un 18 de Septiembre, llegamos a Lúxor, dónde, tras dejar las maletas en el barco nos esperaban unas calesas (carros tirados por caballos) para dar un paseo por la ciudad. Yo compartí mi calesa con mi padre y acabamos denominando a nuestro cochero como el "Fernando Alonso" de Lúxor. Al principio iba muy despacio, incluso se quedó el último de toda la fila para poder comerse un pepino que le habían lanzado desde un puestecillo, pero de golpe, comenzó a acelerar por aquellas calles estrechas hasta acabar el primero de la caravana de calesas.... creo que mi padre y yo sufrimos por nuestra integridad física en varias ocasiones.

Entrada al Templo de Abu Simbel (Irene Roncero)
Habían sido muchas las indicaciones que nos habían dado antes de viajar, no beber agua del grifo porque podíamos coger el tifus, no exponernos mucho al sol porque podíamos quemarnos en exceso, no separarnos del grupo por ser turistas, no dar propinas porque ya estaban incluidas en las excursiones... yo no sé el resto, pero entre unas cosas y otras, ¡iba muerta de miedo! Luego no resultó ser tan feroz el león como lo pintan... incluso ¡terminé bebiendo agua del grifo!

Fueron muchos los lugares y templos que visitamos, aunque sin duda no todos me impactaron por igual. El primero que me marcó fue el Templo de la Reina Hatshepshut. Nos acercaron en trenecito y parecía minúsculo al verlo pero según nos ibamos acercando, se iba convirtiendo en templo majestuoso. Incrustado en una montaña en mitad del desierto... era maravilloso. Nuestra siguiente parada fue El Valle de los Reyes, no os podéis imaginar ¡el calor qué pasamos! Había cerca de 40º a la sombra a tan solo las 10 de la mañana y eso era agotador. Pasamos a varias tumbas, donde el calor se incrementaba e incluso, a la salida de las tumbas, los 40º se agradecían. En el Valle de los Reyes se encuentran muchas de las tumbas de antiguos faraones y reyes egipcios, como por ejemplo la Tumba de Tutakamon aunque no se podía acceder a ella.

Visitamos la ciudad de Lúxor, y sus respectivos templos, Lúxor y Karnak, parte de ellos reconstruidos (en algunos casos con piedras mal colocadas) pero que en ningún momento habían perdido la imponencia y belleza de cuando fueron construidos. La mayoría mantienen sus frescos en muy buen estado y cuidan los detalles al máximo. Columnas monumentales, paredes de piedra inmensas, obeliscos, relieves, esculturas, jeroglíficos y un montón de cosas más que te hacían mirar hacia todos los rincones.

Paseo en dromedario a la orilla del Nilo (Egipto) Irene Roncero
Uno de los días fuimos de visita al Pueblo Nubio, nos montaron en una lancha y nos llevaron río abajo en dirección al desierto. Recuerdo que se nos engancharon (literalmente) a la lancha dos niños, que iban montados en una especie de tabla y que nos cantaban David Bisbal para que les diesemos dinero, era gracioso pero a la vez hacía que el corazón se te encogiéra un poquito. Los nubios es un pueblo que vive a la orilla del río y no están demasiado implicados con los egipcios, tienen una forma de vida mucho más agrícola. Pudimos darnos un baño en el Nilo, era increible ¡bañarme en el Nilo!, eso sí, el agua estaba congelada en comparación con el calor que hacía. Allí nos esperaban con dromedarios, que dando un paseo, nos llevarían al centro del pueblo, dónde, en una escuela, nos enseñarían los números y el alfabeto. Recuerdo ese dromedario, enorme y lento... muy lento... terminé quedándome la última, en mitad del desierto, con la única companía del bicho y del chico que lo llevaba cogido. Al final terminó dándome las riendas del animal y golpeándolo en el trasero para que echase a correr.... ¡Menudo mareo! Llegué en un minuto a donde estaba el resto de la excursión, así que se puede decir, que el dromedario no era tan lento...

Otro de los lugares que me impresionó muchísimo fue el Templo de Abu Simbel, fácilmente reconocible por sus 4 estatuas gigantescas a la entrada, creando la ilusión óptica de que la puerta es una menudencia... cosa que no es así, es francamente grande. He de reconocer que, por aquel entonces, pese a desayunar en el barco... la temperatura era muy alta y mi tensión bastante baja, lo que me ocasionaba ir arrastrada por la mitad de los templos... un poco desastroso. Aún así, eso no m impidió disfrutar de aquellos paisajes y lugares que dejan con la boca abierta a cualquiera que los vea.

Son muchas las cosas que me dejo en el tintero, pero no quiero alargarme demasiado, prefiero hacer diferentes entradas y de algún modo, dejaros con la miel en los labios y con ganas de saber más... solo os puedo decir una cosa, Egipto es un lugar inigualable... Nos vemos en la próxima aventura :)

Siena: Un dulce paseo por la Toscana

Cómo creo que ya he mencionado en alguna entrada, estuve unos meses viviendo en Italia (aunue eso es una aventura demasiado larga para contarla en un post) y por supuesto, este blog no está dirigido a esa experiencia. Sin embargo, eso no quita que haya conocido lugares que nunca antes había visitado.

Todo el mundo habla de la Toscana como ese lugar idílico de Italia, de grandes campos verdes y amarillos y con pequeños rincones que albergan una magia especial. Parte de esos rincones, quisimos descubrirlos unos amigos y yo. Lo planeamos con cierta antelación, serían solamente 2 días (había que economizar los gastos y no podíamos estar varias noches fuera de casa). Eramos 4, Luna, mi niña canaria, con la que compartía piso, Laura, mi compañera de viajes y aventuras, de Segovia y Borja, un amigo de Luna que había venido de visita.


Siena, Italia (Luna Cabeza)

Desde el principio todo comenzó con ilusión. Borja y Luna se aventuraron a viajar en Bla bla car, Laura y yo, más cautelosas, preferimos coger el bus (y menuda odisea para coger el correcto). Nuestro destino era Siena. Allí, habíamos reservado un hostal donde pasar la noche, que era donde nos esperabana Luna y Borja, ya que ellos habían salido hacia allá unas horas antes que nosotras. Cuando por fin llegamos, era el momento de buscar el hostal... bendito internet en el móvil! Pusimos el GPS y sin darnos casi ni cuenta habíamos llegado al sitio. En cuanto llegamos nos planificamos para pensar donde ir. Primer destino, la Plaza. No había demasiada gente y era espectacular. Una plaza levemente inclinada hacia abajo, con palomas y restaurantes alrededor. Comimos, una pizza francamente buena y baratita (como todas las de por allí). Lo mejor de todo fue, sentarnos en esa plaza, después de comer y zamparnos un helado riquísimo, era Noviembre, pero nos daba igual, la ocasión lo merecía... ¡el mío era
de melón!

Dimos un paseo enorme, un parque, un montón de cuestas y unas vistas fantásticas. Mas tarde fuimos a la Catedral, me recordó mucho a la catedral de Florencia.. quizás por ser propias de la zona de la Toscana. De mármol blanco y verde a rayas. Era, es y será, una Catedral maravillosa. Pagamos nuestras entradas, por supuesto, y nos adentramos. Dibujos en el suelo, un altar bonito y para mi asombro, una tienda de souvenirs ¡y unos baños! Estuvimos largo tiempo allí, jaja, ¡nos vimos toda la tienda!, había de todo, cartas, rosarios, cruces, collares, figuras, libretas, libros, decoración... era alucinante.

Cuando comenzó a anochecer, optamos por tomar unas cervezas y buscar un supermercado donde comprar cuatro cosas que nos permitieran cenar y desayunar al día siguiente. Nuestro hostalito estaba francamente bien, era sencillo, limpio y teníamos una habitación grande, con nuestro baño y muy espaciosa, (si alguien tiene curiosidad puedo decirle cómo se llama). Cuando nos despertamos, nos esperaba un nuevo destino; se le denominaba "El pueblo más bonito de la Toscana" y ¡vaya si lo era!, San Gimignano, un pueblecito cercano a Siena, con 4 torres de castillo que lo identificaban desde la distancia. El pueblecito no tenía prácticamente nada, dos calles (y es casi literal), una de ellas, la principal llena de tiendas de souvenir, un estanco y dos restaurantes. Después, una plazoleta y poco más. Dimos un paseo por fuera de la mura, estaba acondicionado para rodear la muralla por un caminito y disfrutar de los campos verde y llanos que la Toscana nos regalaba. Después de comer, un plato de pasta riquísimo (yo pedí tortellini) nos dispusimos  a volver.

San Gimignano, Italia (Luna Cabeza)
Teníamos que hacer parada en un segundo pueblo donde hacer trasbordo hacia el tren. El pueblo se llama Pollibonsi (ja! todavía no puedo evitar reirme solo de mencionarlo) Al igual que San Gimignano es el pueblo más bonito de la Toscana, éste es el más feo... pero ¡feo, feo! Había un pequeño mercadillo, estuvimos paseando por allí, haciendo tiempo para coger nuestro tren. El viaje de vuelta, fue un poco aburrido, principalmente porque tuvimos que cambiar el tren en la estación de FLorencia y en el segundo tren estaba tan lleno que tuvimos que sentarnos separados, aunque eso no era impedimento para escuchar a Luna reir a carcajada limpia desde la otra punta del vagón. 

Había sido un viaje intenso, divertido, lleno de momentos fabulosos y con una compañía maravillosa. Laura ya está de nuevo en Segovia, en su casa, con los suyos, al igual que yo. Borja regresó también días después a España (solo había sido una visita) y Luna... bueno Lunita sigue en Italia, hasta terminar el curso... la echo de menos y ella lo sabe :)

Varios son los lugares que visité en Italia, pero todavía quedan muchos otros por recordar :)

Barcelona: Las vacaciones deseadas

Para muchos, Barcelona es un sitio mágico, para otros, es un lugar grande y cosmopolita... para mí era el sitio deseado. En esta ocasión era la tercera vez que visitaba la Ciudad Condal, pero quizás de un modo diferente...

La primera vez, tenía sobre los 6 años y pese a haber visto fotos, no tengo demasiados recuerdos de ello. La segunda vez, tenía 14 años, era mi viaje de fin de curso del colegio y pasamos unos días en Salou, aunque hicimos un viaje a Barcelona. Visitamos los puntos más importantes de la ciudad pero de un modo muy fugaz.
Fuente luminosa de Montjuic (Irene Roncero)

La tercera vez, tenía 25 y fueron mis vacaciones más ansiadas. Volvía a España (estaba de Erasmus) para mis vacaciones de Navidad y primero, pasaría unos días en Barcelona con mi novio. Él es de allí, de un pueblo cercano y todavía no había ido a visitarlo, así que aprovechando el vuelo, pasé unos días navideños en la capital catalana.

Durante 5 días, estuve recorriendo los rincones de Barcelona en la mejor de las compañías por supuesto. Centros comerciales a rebosar de luces de colores, gente por las calles ultimando sus compras navideñas, y cientos de callejuelas por recorrer. El primer día lo pasamos por los alrededores , la playa, tiendas, y pese a la lluvia que ese día había aparecido, paseamos por los parques cercanos a nuestro hotel.

El segundo día fuimos al Puerto, bares y mucho ambiente para un viernes por la mañana. Un bar típico, pequeñito y escondido nos recibía con una copita de cava. Colón y las Ramblas se presentaban iluminados por el sol (que sí había salido). El café, tuvo lugar en una de las cafeterías más bonitas de Barcelona, la cafetería del Museo de Cera, también llamada "El bosc de les fades" (El bosque de las hadas), un lugar mágico y lleno de detalles fantásticos. Un mercadillo navideño, la Catedral, la Plaza Cataluña, las calles del Barrio Gótico, terrazas, luces y muchísima gente.

Sagrada Familia (Irene Roncero)
Mi tercer día fue tranquilo, viaje en tranvía, un mercado lleno de gente, y Montjuic. ¡Cómo me gustó ese lugar! Un paseo inmensamente largo, lleno de fuentes a ambos lados y al fondo, en lo alto el Palacio. Justo delante de este, una fuentes maravillosa, con un espectáculo de luces y música que duraba una media hora. Era francamente bonito. Y por supuesto las vistas eran fabulosas.

La corona de mi viaje, fue la Sagrada Familia. Espectacular, maravillosa y monumental. Todavía en obras (y creo que estará así de por vida) pero sin perder ni un ápice su esencia.


Puede parecer un viaje sencillo, simple, sin nada particular, pero a veces, los mejores momentos son los más normales, lo que menos esperas y en la mejor compañía. Fueron, sin dudas, las vacaciones deseadas :)

Toledo: 1000 sensaciones, 1 ciudad

En esta ocasión os voy a relatar mi último viaje, hace tan solo 20 horas que volvía de allí y aún siento la piel de gallina :)
Empecemos por el principio, cómo ya he mencionado en alguna entrada anterior, soy scout. Lo soy desde los 10 años, cuando "para probar" mi madre me inscribió en un grupo scout cerca de mi casa, en el que se encontraban mis primos Kike y David. Tampoco voy a detallaros todos esos años, solo es para "contextualizar".

El pasado sábado día 29, partíamos rumbo a Toledo, al XXVI Certamen Joven de la Canción Scout. Cada año, los diferentes grupos de Scouts de Castilla - La Mancha (y del resto de Comunidades Autónomas, por supuesto) se reúnen en un Festival de la Canción, donde los reencuentros, la música y la ilusión siempre van unidos. Este año, como siempre, allá fui con mi queridisimo Grupo Anunciata 398, que así se llama la que es mi segunda familia.

Tras un buen madrugón y con muchas ganas, llegábamos a Toledo que nos recibía con el cielo cubierto y algunas gotas. No importaba, ya estábamos allí y las ganas de empezar no eran pocas. Nos dieron la bienvenida, nos instalamos en unas carpas para dormir y se organizaron a los niños por grupos de edades. Los "míos", los que sábado tras sábado comparten su tiempo a mi lado, tienen entre 16 y 21. Su actividad constaba de 2 partes, la primera era una barbacoa solidaria, costeada por la Obra Social La Caixa y la intención, era vender montaditos y bebida a todo aquel que pasase por allí para obtener el mayor número de dinero que iría destinado a "Escuelas del mundo". La segunda parte era una ruta por distintas cuevas de la ciudad.

Clan Lobo Gris durante la barbacoa (Nuria Nicolás)
El cielo seguía cubierto y durante la realización de la barbacoa, alguna que otra vez llovió con cierta intensidad aunque durante muy poco tiempo. Lo malo fue que apenas nadie se acercó a la barbacoa. Pero aun así, nadie perdía la sonrisa y las ganas de seguir haciendo la actividad. Llegó el momento de subirnos en las escaleras mecánicas que nos llevaban al casco antiguo de la Ciudad Imperial. Justo por esas calles estrechas y empinadas comenzó a llover como hacía tiempo que no veía. Las calles se convirtieron en ríos y aunque corríamos a refugiarnos, era imposible no terminar calados hasta los huesos... las mochilas, los abrigos, toda la ropa, el pelo, las zapatillas... No sabíamos dónde escondernos. Llegamos a las carpas como si nos hubiésemos metido al mar tal cual íbamos.

Sin embargo, pese al frío, el agua y las carreras, llegó la noche y el pequeño concierto que hicieron y tanto grandes y pequeños bailábamos al ritmo de la verbena. Pero lo importante estaba por llegar, al día siguiente, nervios, ilusión, entusiasmo, mucho trabajo y alegría se mezclaban. Comenzaba el Certamen y todo el mundo tenía la esperanza de ganar.

Mi grupo cantaba el 5º, justo detrás del Grupo Scout Siles, de Ciudad Real. Eramos 10 grupos los que presentábamos canción, aunque había más grupos que vinieron a disfrutar del Festival pese a no cantar. Cuando subieron al escenario, era un flan... y salió perfecto! Bailaron, cantaron alto, disfrutaron y se dejaron la piel después de meses de ensayos. Lo habían hecho, habían cantado mejor que en ninguna otra ocasión, y solo con eso, para nosotros ya eran ganadores.

Qué orgullosos nos sentíamos, había salido bien, como nosotros queríamos y tuviésemos o no premio, todo el trabajo había sido un éxito. El resto grupos, tambíén lo dieron todo y fueron aplaudidos por los demás. Tras la decisión del jurado llegaba el momento definitivo. Esperábamos un tercer puesto, y nos contentábamos con él, pero no fue para nosotros... El Grupo Scout Don Quijote (de Albacete) se llevaba ese premio. EL segundo era nuestra esperanza... pero de nuevo otro grupo se hacía con esa posición, en este caso, el Grupo Scout Siles. En ese momento... todos vimos como nuestra ilusión se iba con el agua del día anterior... apostábamos por otro grupo y llegó el momento de saber el ganador. Sonó fuerte y todavía lo recuerdo... Grupo Scout Anunciata!!! No nos lo podíamos creer!! Saltábamos, gritábamos, llorábamos de alegría!! Habían sido meses de dedicación y esa era nuestra recompensa, representar a Scouts de Castilla - La Mancha en el Festival Nacional.

Qué locura! Nuestros niños estaban entusiasmados. Recibíamos felicitaciones y abrazos de todo el mundo, de gente de otros grupos, de amigos, de familiares. Recuerdo que me temblaban las manos y solo podía llorar!! Qué bonito cuando se llora de alegría, alegría por ver a los tuyos ser más felices que nunca...

Pancarta hecha por los padres (Teresa Ballesteros)
Volvimos a Albacete felices, no por haber ganado (que también) si no por haber aprendido que juntos, con entusiasmo, con ganas, con dedicación, con esfuerzo y sobre todo con cariño y unión, habíamos logrado que nuestra canción sonase mejor que nunca. Allí nos recibían nuestros papis con pancartas, gritos y confetis... que mejor regalo que ese, que ver que decenas de personas nos esperaban con una sonrisa en la boca y un enorme "CAMPEONES" escrito en una tela.

Ha sido un viaje muy intenso, muy rápido y pese a no poder poneros fotos de Toledo (tengo fotos, pero de una anterior ocasión). Desde aquí decir que me siento muy orgullosa de ser scout, de trabajar día a día con unos jóvenes maravillosos y que espero y deseo que nuestra aportación en el Certamen Federal de la Canción Scout, que tendrá lugar el próximo mes de Mayo, sea como mínimo, igual de entrañable que ha sido esta.

Agradecer una vez más a todo el mundo que esto haya sido posible. Sois grandes :)

Puntacana: Un lugar llamado paraíso

Puedo considerarme una afortunada por haber cruzado "el charco". Lo hice en el año 2009, por aquel entonces yo estudiaba Magisterio de Educación Infantil y me fui con mis compañeros de carrera a República Dominicana.

El sitio en particular fue Puntacana, conocido por mucha gente y sí, lo que todo el mundo dice es cierto, es el mismísimo paraíso. Arena blanca, aguas cristalinas y un clima espectacular. Estuve 9 días, aunque tanto el primero como el último eran viajando. Llegamos de noche, el aeropuerto es francamente bonito, mitad al aire libre, mitad techado con hojas de palmera. Yo no tenía una maleta demasiado grande, así que la que llevaba era prestada, ¡creo que era la maleta más incómoda que había llevado en mi vida!

Restaurante dominicano (Puntacana). Laura Buedo
Nuestro complejo hotelero se llamaba "Barceló" y tenía de todo dentro de él; distintos hoteles, restaurantes, casino, discoteca y hasta un trenecito que te llevaba de un sitio a otro para no tener que andar. El hotel en el que yo me encontraba se llamaba "Barceló Palace" y tenía acceso al conocido todo incluído. Mi pulserita (la cual todavía conservo) era de color plateado y me permitía la entrada a cualquier restaurante. Todos los sitios para comer estaban repartidos en los distintos hoteles; un argentino, una marisquería, un dominicano, un mexicano, un buffet libre, etc.

Mi compañera de aventuras fue mi amiga Clary, fuimos las únicas de todo el grupo de amigas que nos fuimos al viaje y aparte de conocer a un montón de gente, nos los pasamos como niñas pequeñas. Tomábamos el sol, escuchábamos música, salíamos de fiesta, comprabas tonterias para todo el mundo y sobre todo disfrutamos de esos días con una intensidad inigualable. Hicimos varias actividades, entre ellas viajar a Isla Saona, y es que Puntacana está bañada por el Océano Atlántico pero, pese a que Isla Saona está muy cerquita, sin embargo disfruta de las aguas del Mar Caribe.

Viajamos en catamarán y en lancha motora, disfrutamos de las estrellas de mar en mitad de un banco de arena y de un arroz en la arena blanca de esa isla. Otro día nos escapamos para hacer snorkel, por unos cuántos dólares, alquilamos un barquito entre 8 y nos fuimos a pasarlo bien con los corales y los peces de colores.
Practicando snorkel (Puntacana). Laura Buedo

La fiesta era constante, la música nunca paraba y el ritmo de vida era tranquilo y divertido, incluso para la gente que trabajaba allí. En cada rincón encontrabas algo nuevo, un grupo haciendo aerobic en la playa, un fotógrafo profesional haciendo su trabajo con un atardecer, gente con animales exóticos para que los turistas se hicieran fotos... el caso era no parar. Nuestro sitio preferido era el bar de la piscina, y no por nada, sino porque era espectacular estar metida en el agua y disfrutar de una cerveza fresca o un cóctel original.

Disfruté como nadie de ese viaje, conocí lugares y gente maravillosa e incluso ¡me puse morena! Y por supuesto disfruté del ron dominicano y de una bebida típica de allí denominada Mamajuana; era una mezcla de miel, ron, vino tinto y planta "mamajuana"... muchos decían que era una bebida afrodisiaca, yo más bien digo que era una bomba de grados alcohólicos...

Las fotografías son de una de mis compañeras de viaje, Laura y desde aquí le doy las gracias por ellas. En la fotografía de snorkel soy la segunda por la derecha, por si alguien tiene curiosidad :)

Espero que os estéis divirtiendo de mis aventuras tanto como yo. Nos vemos en el próximo viaje :)

Mazarrón: Una playa con encanto

Cuando tenía 12 años, mis padres decidieron invertir un dinero junto con mis tíos en un piso en la playa. El dinero provenía de mis abuelos y querían gastarlo en algo que a ellos les gustase. Buscaron por diferentes playas de Levante, sobre todo de la zona de Alicante. Finalmente, terminaron comprando un adosado en un pueblo costero y algo pequeño de la provincia de Murcia.

En realidad ese sitio está compuesto por dos municipios aunque bajo un mismo Ayuntamiento, y son un pueblo interior llamado Mazarrón y un pueblo en la costa, Puerto de Mazarrón. Como imagináis mi casa está en el segundo. Tiempo después, nuevamente entre mis padres y mis tíos, adquierieron la vivienda contigua y ahora cada uno tiene su propia casa y además somos vecinos.
Av. Islas Baleares (Pto. Mazarrón): Irene Roncero

Puerto de Mazarrón, cuando yo llegué allí era un sitio muy tranquilo, con chalets y pocas torres de apartamentos. Con aceras estrechas, mucho verde y olor a mar. Para mí, es como mi pueblo. Nunca he tenido un pueblo de pequeña, un sitio al ir los veranos a ver a la familia, pero con 12 años, apareció lo que iba a ser mi sitio de verano durante el resto de años futuros. Y es que TODOS los veranos allí me voy, con mi familia, con mis amigas, con unos o con otros, el caso es tener una excusa por la que ir.

Mi casa tiene 2 alturas y que voy a decir... es preciosa. Es blanca con las vallas negras, tiene un patio que la rodea y en verano huele a jazmín. La playa está a 5 minutos andando, aunque los regresos al mediodía son duros porque en Murcia hace un calor sofocante. Eso sí, siempre que hay ocasión, nos mojamos un poco la garganta con una cervecita fresca y una marinera (para quien no lo conozca es una rosquilla de pan con un poquito de ensaladilla rusa y una anchoa por encima).

Las vacaciones por excelencia son con mis amigas, la que todos los años viene es Llanos (nombre típico de Albacete), ella nunca falla, desde siempre. Almudena es mi segunda fija, ella suele trabajar los veranos pero hacemos por escaparnos alguna vez, aunque sea un fin de semana de Octubre, que también nos sirve. Miriam, Vero, Pilar, Virginia, Bea... varias son las que han pisado mi casa murciana y yo más que encantada.
Playa Pto. Mazarrón (Irene Roncero)

Realmente mis vacaciones con las chicas suelen ser tranquilas, mucha playa, mucho sol y sobre todo, mucho descanso. Comemos y dormirmos como reinas y es que no hay nada más agradable que llegar a un sitio de vacaciones y quitarte el reloj, ¡qué sea el cuerpo el que marque el ritmo!

 Ir allí para mí, es ir a casa, ya sea verano, con sus terracitas, la playa y el ambiente vacacional o sea invierno, donde pasar el fin de semana relajada en la tranquilidad de un pueblito poco habitado en esa época. Y es que pese a ser albaceteña de pura cepa... desde hace 13 años, también soy un poquito murciana.

Otro día os cuento una de las muchas vacaciones que he tenido allí :) 

Santiago de Compostela: Buen camino peregrino

Continuando con mis viajes de 2004, creo que es buen momento para recordar una de las mejores experiencias que he vivido y que si no habéis tenido el placer, busquéis el momento para hacer el Camino de Santiago.

Pertenezco desde que tengo 10 años a un grupo scouts, en el que a día de hoy soy monitora pero que obviamente en mis inicios era yo la que recibía los juegos y las actividades. Una de ellas fue hacer el Camino de Santiago junto con mis compañeros. Era Julio de 2004 (un mes después partiría hacia Italia) y mi primera etapa comenzo en O'Cebreiro. Fueron práticamente 9 días de andar, de compartir risas, canciones, almohadas y ampollas con un sinfín de gente que compartía sendero con nosotros por diferentes motivos. Algunos lo hacían por religión, otros por agradecimiento, otros por pasión al senderismo e incluso los había que lo hacían por una promesa.

Catedral de Santiago de Compostela (Luis Villar)
Recuerdo la primera etapa, fue la peor de todas, terminamos a las 5 de la tarde, con los pies cansados y los hombros hechos un cromo. Estabamos agotados, pero habíamos terminado nuestro primer tramo de recorrido, habíamos sellado nuestra tarjeta en cada sitio que podíamos, teníamos la intención de terminar con todos los sellos puestos posibles, sellabamos en iglesias, en parroquias, en bares... donde pillábamos.

El plan para andar era siempre el mismo, debíamos hacer la etapa a primera hora, con la madrugada, en torno a las 6 de la mañana para que no nos pillase el sol y acabásemos asfixiados por el calor. Casi siempre llegábamos sobre las 11/12 de la mañana, lo que nos permitía comer, ducharnos y sobre todo descansar. En esas tardes aprendí a jugar al mus (y se convirtió en el juego por excelencia en los campamentos), aparecieron y desaparecieron amores de verano, conocimos gente de diferentes lugares y me deslumbré con los paisajes gallegos que nos rodeaban.

La última etapa tenía por nombre "Monte do Gozo" y es que lo dice todo... era el monte que más satisfacción me ha dado, desde lo alto quedaba toda la ciudad de Santiago de Compostela a nuestros pies, con sus edificios, sus calles, sus gentes.... y su Catedral, esperándo impaciente para recibirnos el mismo día 25 de Julio, el día de Santiago Apostol. Las noches anteriores habíamos dormido en polideportivos acondicionados para ello, pero esa última lo hicimos en una cama, aunque para mí fue como haber dormido en una nube.. habían sido 9 días de esfuerzo, de dedicación, de cansancio y lo habíamos conseguido... habíamos logrado llegar a la meta y nuestro premio final sería un papelito minúsculo que nos recibiría a nuestra llegada a Santiago.

Compostelana oficial (Irene Roncero)
La Compostelana era ese premio, aquello que nos iba a recordar desde ese momento lo que habíamos conseguido, lo que no nos haría olvidar el esfuerzo y la ilusión que pusimos y sobre todo iba a ser el mejor de los recuerdos de ese campamento. Estuvimos haciendo una cola enorme para obtenerla pero os aseguro que cada vez que la miro, me traslado a los senderos, a los caminos, a los paisajes verdes de Coruña y pienso " ya han pasado 10 años y sigo estando igual de orgullosa".

Mi verano de 2004 fue maravilloso y lo recuerdo con nostalgia y mucha ilusión, aún así... me quedan muchos lugares por recordar :)

Quiero hacer una mención especial al dueño de la primera fotografía, su nombre es Luis Villar y es un gran amigo viajero y ahora lo es más que nunca, ha decidido dejarlo todo para encontrarse a él y dar la vuelta al mundo. Actualmente se encuentra en Camboya (si no me equivoco) y desde aquí mandarle un abrazo y decirle que gracias por los viajes compartidos y que disfrute como nadie, que en su tierra lo esperamos con los brazos abiertos, un beso amigo.

Nos vemos en la próxima aventura

Italia: El comienzo al extranjero

Desde que soy pequeña he tenido la suerte de tener unos padres viajeros, que siempre han disfrutado de descubrir sitios nuevos o de regresar a lugares de los que se enamoraron una vez y me han contagiado esas ganas de viajar.

Es difícil recordar todos los viajes que he hecho dentro de España, sobre todo aquellos en los que era demasiado pequeña para recordarlos. Sin embargo, recuerdo perfectamente cuando salí por primera vez del país, tenía 16 años y me iba de vacaciones la primera semana de Agosto a Italia, 9 días por delante para conocer el norte del país con forma de bota. La primera vez que montaba en avión, y lo hacía sola, puesto que era un viaje organizado por la Junta de Comunidades de mi tierra. Mi avión aterrizaba en Milán y regresaba a España desde el mismo sitio. Recuerdo los nervios de estar en el punto de información de Barajas, donde nos reuniríamos todo el grupo. Recuerdo sentarme en ese avión de la compañía AirItalia y ese cosquilleo en el estómago con el despegue.

Ponte Vecchio de Florencia (Irene Roncero)
Fueron 9 días, y visité algunas de las ciudades más importantes del norte y este de Italia: Florencia, Venecia, Milán, Ravena, Rimini y para mi sorpresa otro país más, San Marino. No solo era la primera vez que salía de España, sino que además visitaba 2 países a la vez. Donde nos hospedábamos era muy cerca de Rimini, en una residencia de estudiantes justo a la orilla de la playa, con todo el mar Adriático bañándonos la piel. Éramos un grupo de 25 personas, con edades entre los 14 y los 17 y de distintos puntos de Castilla - La Mancha.

Sin lugar a duda, la ciudad que me robó el corazón (y que aún después de 10 años, lo sigue teniendo preso), fue Florencia. Francamente maravillosa, sencilla pero bella, inmensamente bella. He tenido ocasión de ver otras ciudades, pero nunca una que me gustase tanto como ella. Es por supuesto una opinión personal, pero aún no he conocido un lugar que haya conseguido igualar el sentimiento que sentí, cuando recorriendo una calle tranquila y estrecha descubrí el Duomo di Firenze. Me impactó de tal modo que todavía recuerdo aquella esquina desde la que visualicé su majestuosa catedral. De mármol blanco y verde, (un tipo de mármol que encontré también en cuidades italianas como Siena y Orvieto, años después), con una Cúpula de teja roja y un campanario con muchas escaleras por delante, desde el que se podía deslumbrar toda Florencia a mis pies.

Piazza San Marco de Venecia (Irene Roncero)
No solo tengo en el recuerdo esa ciudad, Venecia también me regaló rincones preciosos como la Piazza San Marco o pequeños canales con una belleza superior a los más grandes y caudalosos, San Marino era pequeño y empinado y Rimini nos descubrió un divertido mercadillo callejero. Fueron 9 días en los que compartí una macro habitación con todas las chicas del viaje, en los que me bañé, me reí y jugué a las cartas en la arena. En ese tiempo, recibí cada día una carta de mi amigo invible que finalmente me regaló un peluche que aún conservo con nostalgia. Todos los días un plato de pasta de un modo diferente nos recibía para comer (o para cenar) y la canción del verano de ese momento sonaba a todas horas hasta que terminamos aprendiéndonosla. Visité un parte de atracciones llamado "Mirabilandia", que además tenía un parque acuático dentro, que aunque ahora hay muchos con esas características, para nosotros fue todo un lujo tener acceso a ambos sitios. Para mí todo era sorpresa y aventura, descubrir otro país entre juegos, risas y mucho calor. 

Hace 10 años volaba por primera vez a Italia y hace 17 días volvía de vivir allí.... pero eso es otra historia que os contaré más adelante.

Un saludo viajeros :)

Un trocito de mí

En primer lugar, gracias por estar leyendo estas líneas :)

Dicen que estamos hechos de trozos, somos quienes somos por todo lo que nos rodea, no es lo mismo nacer en un sitio que en otro, en un país o en una ciudad o nacer en otra. Somos lo que somos por las personas que tenemos al lado, la gente buena nos hace de un modo, la gente mala también nos hace de un modo.  

A mí personalmente me encanta estar hecha de trozos, cada experiencia, un pedacito, cada persona, otro pedacito... y así poco a poco ir creando a la persona que soy... y ¡todos los que me faltan por coleccionar! Sin embargo, este blog va a ir destinado a una de las partes más importantes de mi persona... Mis viajes :)

Fotografía: josemiguelsamaniego.com
Por suerte o por desgracia, amo viajar, descubrir rincones y sitios maravillosos, encontrar un atardecer en una punta del país o un despertar con un amanecer justo en la otra punta. No solo hablo de viajes dentro de nuestro país, también os contaré anécdotas de viajes por el extranjero, algunas más divertidas que otras.

Solo espero que esta aventura para mí, también sea una aventura para vosotros y que disfrutéis y viajéis conmigo hasta distintos rincones del mundo. Viajar es todo un placer, y cuando recuerdas vuelves a trasladarte a ese lugar, a sentir lo que sentiste entonces, a apreciar el olor tan característico del lugar donde estuviste e incluso a deslumbrarte con las luces que te cegaron en ese momento. Deseo que llenéis vuestra maleta de ilusiones junto con la mía y disfrutemos de uno de mis placeres favoritos.

Aquí empieza mi andadura y ojalá me acompañéis en el camino.

Buen viaje :)
abcs