Este blog está dedicado a los viajes que hago o he hecho a lo largo de mi vida. Albacete es a la ciudad a la que más veces he viajado. Puede parecer absurdo, puesto que es mi ciudad natal, pero cuando vives fuera, en otra ciudad que no es la tuya, rodeada de gente que no es la gente de toda la vida y teniendo una rutina alejada de la familia, te das cuenta de que volver a casa es el mejor regalo de todos.
Llevo cerca 3 años viviendo fuera de Albacete por motivos de estudio, Cuenca ha sido la que me ha adoptado durante todo este tiempo (bueno y Perugia, mi ciudad italiana durante 6 meses). Para muchos puede parecer que no es un gran cambio... pero, ¡vaya si lo es! No quiero decir con esto que Cuenca sea una ciudad mala, simplemente, que cómo en casa, en ningún sitio, (supongo que como cualquiera).
Albacete es una ciudad no demasiado grande, ronda los 200.000 habitantes y para mí, es la ciudad más bonita del mundo. Algunos dicen que no, porque no tiene casco histórico, otros dicen que no, porque no tiene grandes monumentos e incluso los hay que creen que Albacete sigue siendo un pueblo grande. Pero si realmente te atreves a descubrirla puedes llegar a encontrar rincones maravillosos. Digamos que Albacete tiene muchos de los servicios de una gran ciudad y muchas de las comodidades de una pequeña, por lo que se convierte en la mezcla perfecta para vivir.
Una de las cosas que más me gusta de mi ciudad son los parques que tiene. Considero que los albaceteños tenemos la suerte depoder disfrutar de un gran número de parques y jardines que, no solo llenan de vida las calles, sino que se convierten en un pulmón para la ciudad. Parques urbanos y parques peri urbanos, que consiguen hacer de Albacete un sitio lleno de zonas verdes donde poder hacer deporte, ir a comer o simplemente tumbarse en el cesped a disfrutar del tiempo.
Pero no quiero que esto se convierta en hacer publicidad de mi ciudad, solo quiero acercaros al destino que más alegrías me regala cuando me monto en un tren de regreso. Es complicado marcharse de casa, dejar atrás a tu familia, tu casa, tus cosas, tus amigos... y embarcarte en un proyecto para forjar tu futuro fuera de tu ciudad. Ese lugar que te ha visto crecer, que te ha visto perderte entre sus calles cuando eras pequeño y que ahora te ve ir de un lado para otro de forma automática sin dudar del camino.
Otra de las cosas que más me gusta de Albacete, es su gente. Vayas donde vayas, estés donde estés, solo te hace falta encontrarte a alguien de tu ciudad para saber que no estás solo. Supongo que habrá de todo, como en la viña del señor, pero por lo general, la gente de Albacete todo el mundo la describe como cercana, sencilla y campechana (como el Rey). Gente de origen humilde y ganas de satisfacer al que llega de fuera. Imagino que eso sucederá en cada rincón del mundo, pero por suerte o por desgracia, yo solo lo he vivido aquí.
Pero, sin lugar a dudas, la cosa que más me puede gustar, que no hay comparación con nada más y que no conozco a nadie que lo haya vivido y no le guste es ¡"La Feria"! Mi feria, el momento más especial del año, el momento en que las horas pasan entre luces, risas, vinos y comida. ¡Ay! Si es que es incomparable. Declarada desde el año 2008 Feria de Interés Turístico Internacional, cuenta con 10 días (del 7 al 17 de Septiembre) de fiesta, de atracciones, de música, de bebida y de cualquier cosa que se pueda hacer en una feria. Sé que no soy objetiva, que obviamente hablamos de la feria de mi ciudad, pero cuando pese a trabajar en ella y a terminar con las rodillas hechas una lastima y necesitar una cura de sueño y descanso durante 3 días, vuelves a poner el contador hacia atrás para desear que llegue de nuevo, es inevitable decir que es la mejor.
Con esto, lo que realmente quiero, no es contaros mis viajes en tren desde Cuenca, en los que en tan poco tiempo apenas me da tiempo a vivir grandes aventuras (aunque se han dado casos en alguna ocasión), si no despertaros las ganas y la curiosidad de que si no habéis pisado mi tierra, tengáis ganas de hacerlo y que vengáis a disfrutar y Albacete del mismo modo que lo hago yo cada vez que regreso a casa, aunque sea, 3 días en la semana.
Llevo cerca 3 años viviendo fuera de Albacete por motivos de estudio, Cuenca ha sido la que me ha adoptado durante todo este tiempo (bueno y Perugia, mi ciudad italiana durante 6 meses). Para muchos puede parecer que no es un gran cambio... pero, ¡vaya si lo es! No quiero decir con esto que Cuenca sea una ciudad mala, simplemente, que cómo en casa, en ningún sitio, (supongo que como cualquiera).
Albacete es una ciudad no demasiado grande, ronda los 200.000 habitantes y para mí, es la ciudad más bonita del mundo. Algunos dicen que no, porque no tiene casco histórico, otros dicen que no, porque no tiene grandes monumentos e incluso los hay que creen que Albacete sigue siendo un pueblo grande. Pero si realmente te atreves a descubrirla puedes llegar a encontrar rincones maravillosos. Digamos que Albacete tiene muchos de los servicios de una gran ciudad y muchas de las comodidades de una pequeña, por lo que se convierte en la mezcla perfecta para vivir.
| Parque Lineal, Albacete (Irene Roncero) |
Pero no quiero que esto se convierta en hacer publicidad de mi ciudad, solo quiero acercaros al destino que más alegrías me regala cuando me monto en un tren de regreso. Es complicado marcharse de casa, dejar atrás a tu familia, tu casa, tus cosas, tus amigos... y embarcarte en un proyecto para forjar tu futuro fuera de tu ciudad. Ese lugar que te ha visto crecer, que te ha visto perderte entre sus calles cuando eras pequeño y que ahora te ve ir de un lado para otro de forma automática sin dudar del camino.
Otra de las cosas que más me gusta de Albacete, es su gente. Vayas donde vayas, estés donde estés, solo te hace falta encontrarte a alguien de tu ciudad para saber que no estás solo. Supongo que habrá de todo, como en la viña del señor, pero por lo general, la gente de Albacete todo el mundo la describe como cercana, sencilla y campechana (como el Rey). Gente de origen humilde y ganas de satisfacer al que llega de fuera. Imagino que eso sucederá en cada rincón del mundo, pero por suerte o por desgracia, yo solo lo he vivido aquí.
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| Feria de Albacete (Irene Roncero) |
Con esto, lo que realmente quiero, no es contaros mis viajes en tren desde Cuenca, en los que en tan poco tiempo apenas me da tiempo a vivir grandes aventuras (aunque se han dado casos en alguna ocasión), si no despertaros las ganas y la curiosidad de que si no habéis pisado mi tierra, tengáis ganas de hacerlo y que vengáis a disfrutar y Albacete del mismo modo que lo hago yo cada vez que regreso a casa, aunque sea, 3 días en la semana.


















