Santiago de Compostela: Buen camino peregrino

Continuando con mis viajes de 2004, creo que es buen momento para recordar una de las mejores experiencias que he vivido y que si no habéis tenido el placer, busquéis el momento para hacer el Camino de Santiago.

Pertenezco desde que tengo 10 años a un grupo scouts, en el que a día de hoy soy monitora pero que obviamente en mis inicios era yo la que recibía los juegos y las actividades. Una de ellas fue hacer el Camino de Santiago junto con mis compañeros. Era Julio de 2004 (un mes después partiría hacia Italia) y mi primera etapa comenzo en O'Cebreiro. Fueron práticamente 9 días de andar, de compartir risas, canciones, almohadas y ampollas con un sinfín de gente que compartía sendero con nosotros por diferentes motivos. Algunos lo hacían por religión, otros por agradecimiento, otros por pasión al senderismo e incluso los había que lo hacían por una promesa.

Catedral de Santiago de Compostela (Luis Villar)
Recuerdo la primera etapa, fue la peor de todas, terminamos a las 5 de la tarde, con los pies cansados y los hombros hechos un cromo. Estabamos agotados, pero habíamos terminado nuestro primer tramo de recorrido, habíamos sellado nuestra tarjeta en cada sitio que podíamos, teníamos la intención de terminar con todos los sellos puestos posibles, sellabamos en iglesias, en parroquias, en bares... donde pillábamos.

El plan para andar era siempre el mismo, debíamos hacer la etapa a primera hora, con la madrugada, en torno a las 6 de la mañana para que no nos pillase el sol y acabásemos asfixiados por el calor. Casi siempre llegábamos sobre las 11/12 de la mañana, lo que nos permitía comer, ducharnos y sobre todo descansar. En esas tardes aprendí a jugar al mus (y se convirtió en el juego por excelencia en los campamentos), aparecieron y desaparecieron amores de verano, conocimos gente de diferentes lugares y me deslumbré con los paisajes gallegos que nos rodeaban.

La última etapa tenía por nombre "Monte do Gozo" y es que lo dice todo... era el monte que más satisfacción me ha dado, desde lo alto quedaba toda la ciudad de Santiago de Compostela a nuestros pies, con sus edificios, sus calles, sus gentes.... y su Catedral, esperándo impaciente para recibirnos el mismo día 25 de Julio, el día de Santiago Apostol. Las noches anteriores habíamos dormido en polideportivos acondicionados para ello, pero esa última lo hicimos en una cama, aunque para mí fue como haber dormido en una nube.. habían sido 9 días de esfuerzo, de dedicación, de cansancio y lo habíamos conseguido... habíamos logrado llegar a la meta y nuestro premio final sería un papelito minúsculo que nos recibiría a nuestra llegada a Santiago.

Compostelana oficial (Irene Roncero)
La Compostelana era ese premio, aquello que nos iba a recordar desde ese momento lo que habíamos conseguido, lo que no nos haría olvidar el esfuerzo y la ilusión que pusimos y sobre todo iba a ser el mejor de los recuerdos de ese campamento. Estuvimos haciendo una cola enorme para obtenerla pero os aseguro que cada vez que la miro, me traslado a los senderos, a los caminos, a los paisajes verdes de Coruña y pienso " ya han pasado 10 años y sigo estando igual de orgullosa".

Mi verano de 2004 fue maravilloso y lo recuerdo con nostalgia y mucha ilusión, aún así... me quedan muchos lugares por recordar :)

Quiero hacer una mención especial al dueño de la primera fotografía, su nombre es Luis Villar y es un gran amigo viajero y ahora lo es más que nunca, ha decidido dejarlo todo para encontrarse a él y dar la vuelta al mundo. Actualmente se encuentra en Camboya (si no me equivoco) y desde aquí mandarle un abrazo y decirle que gracias por los viajes compartidos y que disfrute como nadie, que en su tierra lo esperamos con los brazos abiertos, un beso amigo.

Nos vemos en la próxima aventura
1 Response
  1. Luis Villar Says:

    jajajaja muchas gracias por tus palabras. En efecto, aquí estoy, en Camboya, en una islita en el golfo de Tailandia. Una pasada!
    No sabía que tenías blog, a partir de ahora te seguiré en tus aventuras y desventuras.
    Un beso enorme y nos vemos por el mundo.

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