Cómo creo que ya he mencionado en alguna entrada, estuve unos meses viviendo en Italia (aunue eso es una aventura demasiado larga para contarla en un post) y por supuesto, este blog no está dirigido a esa experiencia. Sin embargo, eso no quita que haya conocido lugares que nunca antes había visitado.
Todo el mundo habla de la Toscana como ese lugar idílico de Italia, de grandes campos verdes y amarillos y con pequeños rincones que albergan una magia especial. Parte de esos rincones, quisimos descubrirlos unos amigos y yo. Lo planeamos con cierta antelación, serían solamente 2 días (había que economizar los gastos y no podíamos estar varias noches fuera de casa). Eramos 4, Luna, mi niña canaria, con la que compartía piso, Laura, mi compañera de viajes y aventuras, de Segovia y Borja, un amigo de Luna que había venido de visita.
Había sido un viaje intenso, divertido, lleno de momentos fabulosos y con una compañía maravillosa. Laura ya está de nuevo en Segovia, en su casa, con los suyos, al igual que yo. Borja regresó también días después a España (solo había sido una visita) y Luna... bueno Lunita sigue en Italia, hasta terminar el curso... la echo de menos y ella lo sabe :)
Varios son los lugares que visité en Italia, pero todavía quedan muchos otros por recordar :)
Todo el mundo habla de la Toscana como ese lugar idílico de Italia, de grandes campos verdes y amarillos y con pequeños rincones que albergan una magia especial. Parte de esos rincones, quisimos descubrirlos unos amigos y yo. Lo planeamos con cierta antelación, serían solamente 2 días (había que economizar los gastos y no podíamos estar varias noches fuera de casa). Eramos 4, Luna, mi niña canaria, con la que compartía piso, Laura, mi compañera de viajes y aventuras, de Segovia y Borja, un amigo de Luna que había venido de visita.
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| Siena, Italia (Luna Cabeza) |
Desde el principio todo comenzó con ilusión. Borja y Luna se aventuraron a viajar en Bla bla car, Laura y yo, más cautelosas, preferimos coger el bus (y menuda odisea para coger el correcto). Nuestro destino era Siena. Allí, habíamos reservado un hostal donde pasar la noche, que era donde nos esperabana Luna y Borja, ya que ellos habían salido hacia allá unas horas antes que nosotras. Cuando por fin llegamos, era el momento de buscar el hostal... bendito internet en el móvil! Pusimos el GPS y sin darnos casi ni cuenta habíamos llegado al sitio. En cuanto llegamos nos planificamos para pensar donde ir. Primer destino, la Plaza. No había demasiada gente y era espectacular. Una plaza levemente inclinada hacia abajo, con palomas y restaurantes alrededor. Comimos, una pizza francamente buena y baratita (como todas las de por allí). Lo mejor de todo fue, sentarnos en esa plaza, después de comer y zamparnos un helado riquísimo, era Noviembre, pero nos daba igual, la ocasión lo merecía... ¡el mío era
de melón!
Dimos un paseo enorme, un parque, un montón de cuestas y unas vistas fantásticas. Mas tarde fuimos a la Catedral, me recordó mucho a la catedral de Florencia.. quizás por ser propias de la zona de la Toscana. De mármol blanco y verde a rayas. Era, es y será, una Catedral maravillosa. Pagamos nuestras entradas, por supuesto, y nos adentramos. Dibujos en el suelo, un altar bonito y para mi asombro, una tienda de souvenirs ¡y unos baños! Estuvimos largo tiempo allí, jaja, ¡nos vimos toda la tienda!, había de todo, cartas, rosarios, cruces, collares, figuras, libretas, libros, decoración... era alucinante.
Cuando comenzó a anochecer, optamos por tomar unas cervezas y buscar un supermercado donde comprar cuatro cosas que nos permitieran cenar y desayunar al día siguiente. Nuestro hostalito estaba francamente bien, era sencillo, limpio y teníamos una habitación grande, con nuestro baño y muy espaciosa, (si alguien tiene curiosidad puedo decirle cómo se llama). Cuando nos despertamos, nos esperaba un nuevo destino; se le denominaba "El pueblo más bonito de la Toscana" y ¡vaya si lo era!, San Gimignano, un pueblecito cercano a Siena, con 4 torres de castillo que lo identificaban desde la distancia. El pueblecito no tenía prácticamente nada, dos calles (y es casi literal), una de ellas, la principal llena de tiendas de souvenir, un estanco y dos restaurantes. Después, una plazoleta y poco más. Dimos un paseo por fuera de la mura, estaba acondicionado para rodear la muralla por un caminito y disfrutar de los campos verde y llanos que la Toscana nos regalaba. Después de comer, un plato de pasta riquísimo (yo pedí tortellini) nos dispusimos a volver.
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| San Gimignano, Italia (Luna Cabeza) |
Teníamos que hacer parada en un segundo pueblo donde hacer trasbordo hacia el tren. El pueblo se llama Pollibonsi (ja! todavía no puedo evitar reirme solo de mencionarlo) Al igual que San Gimignano es el pueblo más bonito de la Toscana, éste es el más feo... pero ¡feo, feo! Había un pequeño mercadillo, estuvimos paseando por allí, haciendo tiempo para coger nuestro tren. El viaje de vuelta, fue un poco aburrido, principalmente porque tuvimos que cambiar el tren en la estación de FLorencia y en el segundo tren estaba tan lleno que tuvimos que sentarnos separados, aunque eso no era impedimento para escuchar a Luna reir a carcajada limpia desde la otra punta del vagón.
Había sido un viaje intenso, divertido, lleno de momentos fabulosos y con una compañía maravillosa. Laura ya está de nuevo en Segovia, en su casa, con los suyos, al igual que yo. Borja regresó también días después a España (solo había sido una visita) y Luna... bueno Lunita sigue en Italia, hasta terminar el curso... la echo de menos y ella lo sabe :)
Varios son los lugares que visité en Italia, pero todavía quedan muchos otros por recordar :)



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