Para muchos, Barcelona es un sitio mágico, para otros, es un lugar grande y cosmopolita... para mí era el sitio deseado. En esta ocasión era la tercera vez que visitaba la Ciudad Condal, pero quizás de un modo diferente...
La primera vez, tenía sobre los 6 años y pese a haber visto fotos, no tengo demasiados recuerdos de ello. La segunda vez, tenía 14 años, era mi viaje de fin de curso del colegio y pasamos unos días en Salou, aunque hicimos un viaje a Barcelona. Visitamos los puntos más importantes de la ciudad pero de un modo muy fugaz.
La tercera vez, tenía 25 y fueron mis vacaciones más ansiadas. Volvía a España (estaba de Erasmus) para mis vacaciones de Navidad y primero, pasaría unos días en Barcelona con mi novio. Él es de allí, de un pueblo cercano y todavía no había ido a visitarlo, así que aprovechando el vuelo, pasé unos días navideños en la capital catalana.
Durante 5 días, estuve recorriendo los rincones de Barcelona en la mejor de las compañías por supuesto. Centros comerciales a rebosar de luces de colores, gente por las calles ultimando sus compras navideñas, y cientos de callejuelas por recorrer. El primer día lo pasamos por los alrededores , la playa, tiendas, y pese a la lluvia que ese día había aparecido, paseamos por los parques cercanos a nuestro hotel.
El segundo día fuimos al Puerto, bares y mucho ambiente para un viernes por la mañana. Un bar típico, pequeñito y escondido nos recibía con una copita de cava. Colón y las Ramblas se presentaban iluminados por el sol (que sí había salido). El café, tuvo lugar en una de las cafeterías más bonitas de Barcelona, la cafetería del Museo de Cera, también llamada "El bosc de les fades" (El bosque de las hadas), un lugar mágico y lleno de detalles fantásticos. Un mercadillo navideño, la Catedral, la Plaza Cataluña, las calles del Barrio Gótico, terrazas, luces y muchísima gente.
Mi tercer día fue tranquilo, viaje en tranvía, un mercado lleno de gente, y Montjuic. ¡Cómo me gustó ese lugar! Un paseo inmensamente largo, lleno de fuentes a ambos lados y al fondo, en lo alto el Palacio. Justo delante de este, una fuentes maravillosa, con un espectáculo de luces y música que duraba una media hora. Era francamente bonito. Y por supuesto las vistas eran fabulosas.
La corona de mi viaje, fue la Sagrada Familia. Espectacular, maravillosa y monumental. Todavía en obras (y creo que estará así de por vida) pero sin perder ni un ápice su esencia.
Puede parecer un viaje sencillo, simple, sin nada particular, pero a veces, los mejores momentos son los más normales, lo que menos esperas y en la mejor compañía. Fueron, sin dudas, las vacaciones deseadas :)
La primera vez, tenía sobre los 6 años y pese a haber visto fotos, no tengo demasiados recuerdos de ello. La segunda vez, tenía 14 años, era mi viaje de fin de curso del colegio y pasamos unos días en Salou, aunque hicimos un viaje a Barcelona. Visitamos los puntos más importantes de la ciudad pero de un modo muy fugaz.
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| Fuente luminosa de Montjuic (Irene Roncero) |
La tercera vez, tenía 25 y fueron mis vacaciones más ansiadas. Volvía a España (estaba de Erasmus) para mis vacaciones de Navidad y primero, pasaría unos días en Barcelona con mi novio. Él es de allí, de un pueblo cercano y todavía no había ido a visitarlo, así que aprovechando el vuelo, pasé unos días navideños en la capital catalana.
Durante 5 días, estuve recorriendo los rincones de Barcelona en la mejor de las compañías por supuesto. Centros comerciales a rebosar de luces de colores, gente por las calles ultimando sus compras navideñas, y cientos de callejuelas por recorrer. El primer día lo pasamos por los alrededores , la playa, tiendas, y pese a la lluvia que ese día había aparecido, paseamos por los parques cercanos a nuestro hotel.
El segundo día fuimos al Puerto, bares y mucho ambiente para un viernes por la mañana. Un bar típico, pequeñito y escondido nos recibía con una copita de cava. Colón y las Ramblas se presentaban iluminados por el sol (que sí había salido). El café, tuvo lugar en una de las cafeterías más bonitas de Barcelona, la cafetería del Museo de Cera, también llamada "El bosc de les fades" (El bosque de las hadas), un lugar mágico y lleno de detalles fantásticos. Un mercadillo navideño, la Catedral, la Plaza Cataluña, las calles del Barrio Gótico, terrazas, luces y muchísima gente.
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| Sagrada Familia (Irene Roncero) |
La corona de mi viaje, fue la Sagrada Familia. Espectacular, maravillosa y monumental. Todavía en obras (y creo que estará así de por vida) pero sin perder ni un ápice su esencia.
Puede parecer un viaje sencillo, simple, sin nada particular, pero a veces, los mejores momentos son los más normales, lo que menos esperas y en la mejor compañía. Fueron, sin dudas, las vacaciones deseadas :)



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