Toledo: 1000 sensaciones, 1 ciudad

En esta ocasión os voy a relatar mi último viaje, hace tan solo 20 horas que volvía de allí y aún siento la piel de gallina :)
Empecemos por el principio, cómo ya he mencionado en alguna entrada anterior, soy scout. Lo soy desde los 10 años, cuando "para probar" mi madre me inscribió en un grupo scout cerca de mi casa, en el que se encontraban mis primos Kike y David. Tampoco voy a detallaros todos esos años, solo es para "contextualizar".

El pasado sábado día 29, partíamos rumbo a Toledo, al XXVI Certamen Joven de la Canción Scout. Cada año, los diferentes grupos de Scouts de Castilla - La Mancha (y del resto de Comunidades Autónomas, por supuesto) se reúnen en un Festival de la Canción, donde los reencuentros, la música y la ilusión siempre van unidos. Este año, como siempre, allá fui con mi queridisimo Grupo Anunciata 398, que así se llama la que es mi segunda familia.

Tras un buen madrugón y con muchas ganas, llegábamos a Toledo que nos recibía con el cielo cubierto y algunas gotas. No importaba, ya estábamos allí y las ganas de empezar no eran pocas. Nos dieron la bienvenida, nos instalamos en unas carpas para dormir y se organizaron a los niños por grupos de edades. Los "míos", los que sábado tras sábado comparten su tiempo a mi lado, tienen entre 16 y 21. Su actividad constaba de 2 partes, la primera era una barbacoa solidaria, costeada por la Obra Social La Caixa y la intención, era vender montaditos y bebida a todo aquel que pasase por allí para obtener el mayor número de dinero que iría destinado a "Escuelas del mundo". La segunda parte era una ruta por distintas cuevas de la ciudad.

Clan Lobo Gris durante la barbacoa (Nuria Nicolás)
El cielo seguía cubierto y durante la realización de la barbacoa, alguna que otra vez llovió con cierta intensidad aunque durante muy poco tiempo. Lo malo fue que apenas nadie se acercó a la barbacoa. Pero aun así, nadie perdía la sonrisa y las ganas de seguir haciendo la actividad. Llegó el momento de subirnos en las escaleras mecánicas que nos llevaban al casco antiguo de la Ciudad Imperial. Justo por esas calles estrechas y empinadas comenzó a llover como hacía tiempo que no veía. Las calles se convirtieron en ríos y aunque corríamos a refugiarnos, era imposible no terminar calados hasta los huesos... las mochilas, los abrigos, toda la ropa, el pelo, las zapatillas... No sabíamos dónde escondernos. Llegamos a las carpas como si nos hubiésemos metido al mar tal cual íbamos.

Sin embargo, pese al frío, el agua y las carreras, llegó la noche y el pequeño concierto que hicieron y tanto grandes y pequeños bailábamos al ritmo de la verbena. Pero lo importante estaba por llegar, al día siguiente, nervios, ilusión, entusiasmo, mucho trabajo y alegría se mezclaban. Comenzaba el Certamen y todo el mundo tenía la esperanza de ganar.

Mi grupo cantaba el 5º, justo detrás del Grupo Scout Siles, de Ciudad Real. Eramos 10 grupos los que presentábamos canción, aunque había más grupos que vinieron a disfrutar del Festival pese a no cantar. Cuando subieron al escenario, era un flan... y salió perfecto! Bailaron, cantaron alto, disfrutaron y se dejaron la piel después de meses de ensayos. Lo habían hecho, habían cantado mejor que en ninguna otra ocasión, y solo con eso, para nosotros ya eran ganadores.

Qué orgullosos nos sentíamos, había salido bien, como nosotros queríamos y tuviésemos o no premio, todo el trabajo había sido un éxito. El resto grupos, tambíén lo dieron todo y fueron aplaudidos por los demás. Tras la decisión del jurado llegaba el momento definitivo. Esperábamos un tercer puesto, y nos contentábamos con él, pero no fue para nosotros... El Grupo Scout Don Quijote (de Albacete) se llevaba ese premio. EL segundo era nuestra esperanza... pero de nuevo otro grupo se hacía con esa posición, en este caso, el Grupo Scout Siles. En ese momento... todos vimos como nuestra ilusión se iba con el agua del día anterior... apostábamos por otro grupo y llegó el momento de saber el ganador. Sonó fuerte y todavía lo recuerdo... Grupo Scout Anunciata!!! No nos lo podíamos creer!! Saltábamos, gritábamos, llorábamos de alegría!! Habían sido meses de dedicación y esa era nuestra recompensa, representar a Scouts de Castilla - La Mancha en el Festival Nacional.

Qué locura! Nuestros niños estaban entusiasmados. Recibíamos felicitaciones y abrazos de todo el mundo, de gente de otros grupos, de amigos, de familiares. Recuerdo que me temblaban las manos y solo podía llorar!! Qué bonito cuando se llora de alegría, alegría por ver a los tuyos ser más felices que nunca...

Pancarta hecha por los padres (Teresa Ballesteros)
Volvimos a Albacete felices, no por haber ganado (que también) si no por haber aprendido que juntos, con entusiasmo, con ganas, con dedicación, con esfuerzo y sobre todo con cariño y unión, habíamos logrado que nuestra canción sonase mejor que nunca. Allí nos recibían nuestros papis con pancartas, gritos y confetis... que mejor regalo que ese, que ver que decenas de personas nos esperaban con una sonrisa en la boca y un enorme "CAMPEONES" escrito en una tela.

Ha sido un viaje muy intenso, muy rápido y pese a no poder poneros fotos de Toledo (tengo fotos, pero de una anterior ocasión). Desde aquí decir que me siento muy orgullosa de ser scout, de trabajar día a día con unos jóvenes maravillosos y que espero y deseo que nuestra aportación en el Certamen Federal de la Canción Scout, que tendrá lugar el próximo mes de Mayo, sea como mínimo, igual de entrañable que ha sido esta.

Agradecer una vez más a todo el mundo que esto haya sido posible. Sois grandes :)

Puntacana: Un lugar llamado paraíso

Puedo considerarme una afortunada por haber cruzado "el charco". Lo hice en el año 2009, por aquel entonces yo estudiaba Magisterio de Educación Infantil y me fui con mis compañeros de carrera a República Dominicana.

El sitio en particular fue Puntacana, conocido por mucha gente y sí, lo que todo el mundo dice es cierto, es el mismísimo paraíso. Arena blanca, aguas cristalinas y un clima espectacular. Estuve 9 días, aunque tanto el primero como el último eran viajando. Llegamos de noche, el aeropuerto es francamente bonito, mitad al aire libre, mitad techado con hojas de palmera. Yo no tenía una maleta demasiado grande, así que la que llevaba era prestada, ¡creo que era la maleta más incómoda que había llevado en mi vida!

Restaurante dominicano (Puntacana). Laura Buedo
Nuestro complejo hotelero se llamaba "Barceló" y tenía de todo dentro de él; distintos hoteles, restaurantes, casino, discoteca y hasta un trenecito que te llevaba de un sitio a otro para no tener que andar. El hotel en el que yo me encontraba se llamaba "Barceló Palace" y tenía acceso al conocido todo incluído. Mi pulserita (la cual todavía conservo) era de color plateado y me permitía la entrada a cualquier restaurante. Todos los sitios para comer estaban repartidos en los distintos hoteles; un argentino, una marisquería, un dominicano, un mexicano, un buffet libre, etc.

Mi compañera de aventuras fue mi amiga Clary, fuimos las únicas de todo el grupo de amigas que nos fuimos al viaje y aparte de conocer a un montón de gente, nos los pasamos como niñas pequeñas. Tomábamos el sol, escuchábamos música, salíamos de fiesta, comprabas tonterias para todo el mundo y sobre todo disfrutamos de esos días con una intensidad inigualable. Hicimos varias actividades, entre ellas viajar a Isla Saona, y es que Puntacana está bañada por el Océano Atlántico pero, pese a que Isla Saona está muy cerquita, sin embargo disfruta de las aguas del Mar Caribe.

Viajamos en catamarán y en lancha motora, disfrutamos de las estrellas de mar en mitad de un banco de arena y de un arroz en la arena blanca de esa isla. Otro día nos escapamos para hacer snorkel, por unos cuántos dólares, alquilamos un barquito entre 8 y nos fuimos a pasarlo bien con los corales y los peces de colores.
Practicando snorkel (Puntacana). Laura Buedo

La fiesta era constante, la música nunca paraba y el ritmo de vida era tranquilo y divertido, incluso para la gente que trabajaba allí. En cada rincón encontrabas algo nuevo, un grupo haciendo aerobic en la playa, un fotógrafo profesional haciendo su trabajo con un atardecer, gente con animales exóticos para que los turistas se hicieran fotos... el caso era no parar. Nuestro sitio preferido era el bar de la piscina, y no por nada, sino porque era espectacular estar metida en el agua y disfrutar de una cerveza fresca o un cóctel original.

Disfruté como nadie de ese viaje, conocí lugares y gente maravillosa e incluso ¡me puse morena! Y por supuesto disfruté del ron dominicano y de una bebida típica de allí denominada Mamajuana; era una mezcla de miel, ron, vino tinto y planta "mamajuana"... muchos decían que era una bebida afrodisiaca, yo más bien digo que era una bomba de grados alcohólicos...

Las fotografías son de una de mis compañeras de viaje, Laura y desde aquí le doy las gracias por ellas. En la fotografía de snorkel soy la segunda por la derecha, por si alguien tiene curiosidad :)

Espero que os estéis divirtiendo de mis aventuras tanto como yo. Nos vemos en el próximo viaje :)

Mazarrón: Una playa con encanto

Cuando tenía 12 años, mis padres decidieron invertir un dinero junto con mis tíos en un piso en la playa. El dinero provenía de mis abuelos y querían gastarlo en algo que a ellos les gustase. Buscaron por diferentes playas de Levante, sobre todo de la zona de Alicante. Finalmente, terminaron comprando un adosado en un pueblo costero y algo pequeño de la provincia de Murcia.

En realidad ese sitio está compuesto por dos municipios aunque bajo un mismo Ayuntamiento, y son un pueblo interior llamado Mazarrón y un pueblo en la costa, Puerto de Mazarrón. Como imagináis mi casa está en el segundo. Tiempo después, nuevamente entre mis padres y mis tíos, adquierieron la vivienda contigua y ahora cada uno tiene su propia casa y además somos vecinos.
Av. Islas Baleares (Pto. Mazarrón): Irene Roncero

Puerto de Mazarrón, cuando yo llegué allí era un sitio muy tranquilo, con chalets y pocas torres de apartamentos. Con aceras estrechas, mucho verde y olor a mar. Para mí, es como mi pueblo. Nunca he tenido un pueblo de pequeña, un sitio al ir los veranos a ver a la familia, pero con 12 años, apareció lo que iba a ser mi sitio de verano durante el resto de años futuros. Y es que TODOS los veranos allí me voy, con mi familia, con mis amigas, con unos o con otros, el caso es tener una excusa por la que ir.

Mi casa tiene 2 alturas y que voy a decir... es preciosa. Es blanca con las vallas negras, tiene un patio que la rodea y en verano huele a jazmín. La playa está a 5 minutos andando, aunque los regresos al mediodía son duros porque en Murcia hace un calor sofocante. Eso sí, siempre que hay ocasión, nos mojamos un poco la garganta con una cervecita fresca y una marinera (para quien no lo conozca es una rosquilla de pan con un poquito de ensaladilla rusa y una anchoa por encima).

Las vacaciones por excelencia son con mis amigas, la que todos los años viene es Llanos (nombre típico de Albacete), ella nunca falla, desde siempre. Almudena es mi segunda fija, ella suele trabajar los veranos pero hacemos por escaparnos alguna vez, aunque sea un fin de semana de Octubre, que también nos sirve. Miriam, Vero, Pilar, Virginia, Bea... varias son las que han pisado mi casa murciana y yo más que encantada.
Playa Pto. Mazarrón (Irene Roncero)

Realmente mis vacaciones con las chicas suelen ser tranquilas, mucha playa, mucho sol y sobre todo, mucho descanso. Comemos y dormirmos como reinas y es que no hay nada más agradable que llegar a un sitio de vacaciones y quitarte el reloj, ¡qué sea el cuerpo el que marque el ritmo!

 Ir allí para mí, es ir a casa, ya sea verano, con sus terracitas, la playa y el ambiente vacacional o sea invierno, donde pasar el fin de semana relajada en la tranquilidad de un pueblito poco habitado en esa época. Y es que pese a ser albaceteña de pura cepa... desde hace 13 años, también soy un poquito murciana.

Otro día os cuento una de las muchas vacaciones que he tenido allí :) 

Santiago de Compostela: Buen camino peregrino

Continuando con mis viajes de 2004, creo que es buen momento para recordar una de las mejores experiencias que he vivido y que si no habéis tenido el placer, busquéis el momento para hacer el Camino de Santiago.

Pertenezco desde que tengo 10 años a un grupo scouts, en el que a día de hoy soy monitora pero que obviamente en mis inicios era yo la que recibía los juegos y las actividades. Una de ellas fue hacer el Camino de Santiago junto con mis compañeros. Era Julio de 2004 (un mes después partiría hacia Italia) y mi primera etapa comenzo en O'Cebreiro. Fueron práticamente 9 días de andar, de compartir risas, canciones, almohadas y ampollas con un sinfín de gente que compartía sendero con nosotros por diferentes motivos. Algunos lo hacían por religión, otros por agradecimiento, otros por pasión al senderismo e incluso los había que lo hacían por una promesa.

Catedral de Santiago de Compostela (Luis Villar)
Recuerdo la primera etapa, fue la peor de todas, terminamos a las 5 de la tarde, con los pies cansados y los hombros hechos un cromo. Estabamos agotados, pero habíamos terminado nuestro primer tramo de recorrido, habíamos sellado nuestra tarjeta en cada sitio que podíamos, teníamos la intención de terminar con todos los sellos puestos posibles, sellabamos en iglesias, en parroquias, en bares... donde pillábamos.

El plan para andar era siempre el mismo, debíamos hacer la etapa a primera hora, con la madrugada, en torno a las 6 de la mañana para que no nos pillase el sol y acabásemos asfixiados por el calor. Casi siempre llegábamos sobre las 11/12 de la mañana, lo que nos permitía comer, ducharnos y sobre todo descansar. En esas tardes aprendí a jugar al mus (y se convirtió en el juego por excelencia en los campamentos), aparecieron y desaparecieron amores de verano, conocimos gente de diferentes lugares y me deslumbré con los paisajes gallegos que nos rodeaban.

La última etapa tenía por nombre "Monte do Gozo" y es que lo dice todo... era el monte que más satisfacción me ha dado, desde lo alto quedaba toda la ciudad de Santiago de Compostela a nuestros pies, con sus edificios, sus calles, sus gentes.... y su Catedral, esperándo impaciente para recibirnos el mismo día 25 de Julio, el día de Santiago Apostol. Las noches anteriores habíamos dormido en polideportivos acondicionados para ello, pero esa última lo hicimos en una cama, aunque para mí fue como haber dormido en una nube.. habían sido 9 días de esfuerzo, de dedicación, de cansancio y lo habíamos conseguido... habíamos logrado llegar a la meta y nuestro premio final sería un papelito minúsculo que nos recibiría a nuestra llegada a Santiago.

Compostelana oficial (Irene Roncero)
La Compostelana era ese premio, aquello que nos iba a recordar desde ese momento lo que habíamos conseguido, lo que no nos haría olvidar el esfuerzo y la ilusión que pusimos y sobre todo iba a ser el mejor de los recuerdos de ese campamento. Estuvimos haciendo una cola enorme para obtenerla pero os aseguro que cada vez que la miro, me traslado a los senderos, a los caminos, a los paisajes verdes de Coruña y pienso " ya han pasado 10 años y sigo estando igual de orgullosa".

Mi verano de 2004 fue maravilloso y lo recuerdo con nostalgia y mucha ilusión, aún así... me quedan muchos lugares por recordar :)

Quiero hacer una mención especial al dueño de la primera fotografía, su nombre es Luis Villar y es un gran amigo viajero y ahora lo es más que nunca, ha decidido dejarlo todo para encontrarse a él y dar la vuelta al mundo. Actualmente se encuentra en Camboya (si no me equivoco) y desde aquí mandarle un abrazo y decirle que gracias por los viajes compartidos y que disfrute como nadie, que en su tierra lo esperamos con los brazos abiertos, un beso amigo.

Nos vemos en la próxima aventura

Italia: El comienzo al extranjero

Desde que soy pequeña he tenido la suerte de tener unos padres viajeros, que siempre han disfrutado de descubrir sitios nuevos o de regresar a lugares de los que se enamoraron una vez y me han contagiado esas ganas de viajar.

Es difícil recordar todos los viajes que he hecho dentro de España, sobre todo aquellos en los que era demasiado pequeña para recordarlos. Sin embargo, recuerdo perfectamente cuando salí por primera vez del país, tenía 16 años y me iba de vacaciones la primera semana de Agosto a Italia, 9 días por delante para conocer el norte del país con forma de bota. La primera vez que montaba en avión, y lo hacía sola, puesto que era un viaje organizado por la Junta de Comunidades de mi tierra. Mi avión aterrizaba en Milán y regresaba a España desde el mismo sitio. Recuerdo los nervios de estar en el punto de información de Barajas, donde nos reuniríamos todo el grupo. Recuerdo sentarme en ese avión de la compañía AirItalia y ese cosquilleo en el estómago con el despegue.

Ponte Vecchio de Florencia (Irene Roncero)
Fueron 9 días, y visité algunas de las ciudades más importantes del norte y este de Italia: Florencia, Venecia, Milán, Ravena, Rimini y para mi sorpresa otro país más, San Marino. No solo era la primera vez que salía de España, sino que además visitaba 2 países a la vez. Donde nos hospedábamos era muy cerca de Rimini, en una residencia de estudiantes justo a la orilla de la playa, con todo el mar Adriático bañándonos la piel. Éramos un grupo de 25 personas, con edades entre los 14 y los 17 y de distintos puntos de Castilla - La Mancha.

Sin lugar a duda, la ciudad que me robó el corazón (y que aún después de 10 años, lo sigue teniendo preso), fue Florencia. Francamente maravillosa, sencilla pero bella, inmensamente bella. He tenido ocasión de ver otras ciudades, pero nunca una que me gustase tanto como ella. Es por supuesto una opinión personal, pero aún no he conocido un lugar que haya conseguido igualar el sentimiento que sentí, cuando recorriendo una calle tranquila y estrecha descubrí el Duomo di Firenze. Me impactó de tal modo que todavía recuerdo aquella esquina desde la que visualicé su majestuosa catedral. De mármol blanco y verde, (un tipo de mármol que encontré también en cuidades italianas como Siena y Orvieto, años después), con una Cúpula de teja roja y un campanario con muchas escaleras por delante, desde el que se podía deslumbrar toda Florencia a mis pies.

Piazza San Marco de Venecia (Irene Roncero)
No solo tengo en el recuerdo esa ciudad, Venecia también me regaló rincones preciosos como la Piazza San Marco o pequeños canales con una belleza superior a los más grandes y caudalosos, San Marino era pequeño y empinado y Rimini nos descubrió un divertido mercadillo callejero. Fueron 9 días en los que compartí una macro habitación con todas las chicas del viaje, en los que me bañé, me reí y jugué a las cartas en la arena. En ese tiempo, recibí cada día una carta de mi amigo invible que finalmente me regaló un peluche que aún conservo con nostalgia. Todos los días un plato de pasta de un modo diferente nos recibía para comer (o para cenar) y la canción del verano de ese momento sonaba a todas horas hasta que terminamos aprendiéndonosla. Visité un parte de atracciones llamado "Mirabilandia", que además tenía un parque acuático dentro, que aunque ahora hay muchos con esas características, para nosotros fue todo un lujo tener acceso a ambos sitios. Para mí todo era sorpresa y aventura, descubrir otro país entre juegos, risas y mucho calor. 

Hace 10 años volaba por primera vez a Italia y hace 17 días volvía de vivir allí.... pero eso es otra historia que os contaré más adelante.

Un saludo viajeros :)

Un trocito de mí

En primer lugar, gracias por estar leyendo estas líneas :)

Dicen que estamos hechos de trozos, somos quienes somos por todo lo que nos rodea, no es lo mismo nacer en un sitio que en otro, en un país o en una ciudad o nacer en otra. Somos lo que somos por las personas que tenemos al lado, la gente buena nos hace de un modo, la gente mala también nos hace de un modo.  

A mí personalmente me encanta estar hecha de trozos, cada experiencia, un pedacito, cada persona, otro pedacito... y así poco a poco ir creando a la persona que soy... y ¡todos los que me faltan por coleccionar! Sin embargo, este blog va a ir destinado a una de las partes más importantes de mi persona... Mis viajes :)

Fotografía: josemiguelsamaniego.com
Por suerte o por desgracia, amo viajar, descubrir rincones y sitios maravillosos, encontrar un atardecer en una punta del país o un despertar con un amanecer justo en la otra punta. No solo hablo de viajes dentro de nuestro país, también os contaré anécdotas de viajes por el extranjero, algunas más divertidas que otras.

Solo espero que esta aventura para mí, también sea una aventura para vosotros y que disfrutéis y viajéis conmigo hasta distintos rincones del mundo. Viajar es todo un placer, y cuando recuerdas vuelves a trasladarte a ese lugar, a sentir lo que sentiste entonces, a apreciar el olor tan característico del lugar donde estuviste e incluso a deslumbrarte con las luces que te cegaron en ese momento. Deseo que llenéis vuestra maleta de ilusiones junto con la mía y disfrutemos de uno de mis placeres favoritos.

Aquí empieza mi andadura y ojalá me acompañéis en el camino.

Buen viaje :)
abcs